Ministro de Defensa venezolano Gustavo González López reafirma que la soberanía "no es negociable"
Ministro de Defensa venezolano Gustavo González López reafirma que la soberanía “no es negociable” El mensaje es claro: la soberanía venezolana “no es negociable”. Lo discutible es si esa consigna describe la realidad del poder en Caracas o si es apenas un eslogan útil para la tropa.
La versión oficial: ética, legado y disciplina
Desde la óptica alineada con el Gobierno, la ceremonia en el Salón de Honor del Ministerio de Defensa fue un acto de continuidad institucional: más de 240 oficiales recibieron la Orden Militar “General en Jefe Rafael Urdaneta” por “tres décadas de servicio, disciplina y dedicación inquebrantable”. El énfasis está en la FANB como muro de contención frente a amenazas externas y guardianes del legado de Hugo Chávez, con los oficiales presentados como “modelos éticos y profesionales”.
En esta narrativa, las palabras de Gustavo González López –la soberanía “no es negociable” y las raíces de independencia no “mutan”– encajan como reafirmación doctrinaria y como respuesta al “actual panorama internacional”, más que como admisión de dependencia externa.
La oposición: soberanía declamada, dependencia práctica
Los medios críticos subrayan, por el contrario, la contradicción central: mientras González López defiende que la soberanía es “innegociable”, la “supervivencia política” del chavismo depende “en buena medida del respaldo de Washington y de la hoja de ruta impulsada por Donald Trump tras la caída de Nicolás Maduro”.
Aquí la misma frase de soberanía se lee como cortina de humo. Se recuerda que Delcy Rodríguez asumió tras una “operación militar estadounidense” y que desde entonces hay acuerdos petroleros, cooperación contra el crimen organizado y una transición apadrinada por la Casa Blanca. La reestructuración militar anunciada en marzo, presentada como refuerzo de “soberanía, paz y estabilidad”, es interpretada como ajuste de un aparato castrense a un nuevo equilibrio con Washington.
Coincidencia y choque
Ambos relatos coinciden en algo: la FANB sigue siendo el eje del sistema y el discurso soberanista es intocable. La diferencia está en la letra pequeña: para el oficialismo, la frase refleja una autonomía en construcción; para la oposición, evidencia una brecha cada vez mayor entre la retórica bolivariana y una soberanía tutelada.
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