Fallece Taty Almeida, presidenta de Madres de Plaza de Mayo
Fallece Taty Almeida, presidenta de Madres de Plaza de Mayo La muerte de Taty Almeida, a los 95 años, no solo cierra la vida de una referente histórica de los derechos humanos en Argentina: también expone cómo oficialismo y oposición compiten por apropiarse de su legado.
Un símbolo compartido, dos relatos
Desde el espacio alineado con el gobierno, el énfasis está puesto en la épica militante. Se la recuerda como “fundadora de Madres de Plaza de Mayo, referente de memoria, verdad y justicia”, subrayando su papel como militante inclaudicable y “voz firme e incansable” contra el terrorismo de Estado y la impunidad. El foco: continuidad con la agenda de derechos humanos y la promesa de custodiar su ejemplo como bandera política.
La mirada opositora, en cambio, baja el volumen de la épica y sube el de la historia institucional. Se destaca que fue “presidenta de la organización de derechos humanos Madres de Plaza de Mayo, que surgió con las primeras rondas en reclamos por desaparecidos durante la última dictadura militar”, insistiendo en el origen cívico y plural del movimiento. Aquí el acento está en el carácter ciudadano de la lucha, más que en su alineamiento con gobiernos posteriores.
Coincidencias incómodas
Ambos relatos coinciden en lo esencial: Taty es una figura central de la lucha por los desaparecidos, atravesada por la tragedia personal de su hijo Alejandro, secuestrado en 1975 y nunca hallado. Tanto oficialismo como oposición reproducen, casi calcadas, las palabras de las Madres: “Con un dolor muy profundo, nos toca compartir la noticia más triste: hoy partió nuestra querida Taty Almeida… Gracias por tu compromiso, por tu militancia, por tu ternura”.
En tiempos de polarización extrema, el consenso alrededor de Taty Almeida resulta tan excepcional como incómodo: todos la reivindican, pero nadie parece dispuesto a asumir hasta el final el filo político de su mensaje.
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