Tribunal rechaza peticiones de la defensa en el caso Pdvsa-Cripto
Tribunal rechaza peticiones de la defensa en el caso Pdvsa-Cripto La sala está cerrada, el juicio sigue y las preguntas se acumulan. En el caso Pdvsa-Cripto, la jueza decidió que nada se anula, nada se revisa y nadie tortura, al menos en el papel.
La versión del tribunal: todo en regla
Según el relato del exfiscal Zair Mundaray, la jueza declaró “sin lugar” todas las nulidades, denuncias de torturas, extorsiones y violaciones al debido proceso introducidas por las defensas, ratificando la versión oficial sobre el manejo del caso. En la misma línea, habría concluido que el fiscal general Tarek William Saab y su equipo actuaron “conforme a la ley” y con “respeto pleno al debido proceso”.
El resultado práctico: también se negaron las medidas cautelares alternativas, y los acusados seguirán bajo las mismas condiciones de reclusión y sometidos a un expediente que el propio Mundaray califica de lleno de “desorden procesal”.
La visión de la oposición: juicio como escenografía
Mientras el tribunal da por buenas las actuaciones del Ministerio Público, los acusados se han declarado inocentes en la que fue presentada como su “última oportunidad” de admitir hechos, y califican el proceso como una “simulación de hecho punible” y una purga política.
Fuentes del juicio describen un proceso cerrado a la prensa, donde las audiencias se han convertido en tribuna de denuncias sobre torturas, aislamiento y condiciones inhumanas, con un formato telemático impuesto pese a los reclamos de las defensas.
Política vs. justicia
Para Mundaray, la línea está trazada desde lo más alto del poder: habla de “la maniobra del régimen de Delcy Rodríguez para silenciar el juicio Pdvsa-Cripto” y sostiene que “está claro que Delcy Rodríguez ha ordenado que esto siga sin declaraciones que la pongan en riesgo hasta que se produzca una sentencia de fondo”.
Así, mientras el país sigue sin respuesta sobre los 21.200 millones de dólares perdidos por Pdvsa en negocios opacos, la justicia venezolana avanza en un juicio que, según quién lo mire, es o una demostración de legalidad… o un sofisticado acto de censura.
Write a comment