«San Juan to' lo tiene, san Juan to' lo da»: los tambores hablan del alma

Si hay algo en este mundo imposible de romantizar es el infame comercio, la trata negrera y la compra-venta de africanos, arrancados de su tierra natal, para traerlos a trabajar como esclavos a las posesiones americanas. A todos los imperios europeos eso les pareció una buena idea; no hubo nadie con poder que se opusiera y las únicas voces plañideras durante los siglos XVI y XVII fueron las de los frailes católicos Fr. Tomás de Mercado y Fr. Bartolomé de Albornoz, en el siglo XVI, y luego las de los jesuitas Alonso de Sandoval y san Pedro Claver, en el XVII, quienes describieron el horror de las condiciones inhumanas de los barcos negreros y defendieron la plena dignidad de los africanos, calificando la trata como un aberrante pecado mortal y exigiendo el inmediato fin de dicha práctica económica. El jesuita san Pedro Claver llegó más lejos, denominándose a sí mismo «el esclavo de los negros para siempre» y dedicando su vida a auxiliarlos en los muelles a los que llegaban los barcos con la humana mercancía.
«San Juan to' lo tiene, san Juan to' lo da»: los tambores hablan del alma

«San Juan to’ lo tiene, san Juan to’ lo da»: los tambores hablan del alma Este artículo detalla las distintas estrategias empleadas por los imperios británico, holandés y español para controlar o permitir las expresiones culturales de los esclavos africanos, especialmente la música de tambores y las danzas. En las colonias inglesas y holandesas, estas prácticas fueron prohibidas por temor a rebeliones, mientras que en Hispanoamérica, España optó por una estrategia de control y asimilación que permitió la supervivencia y fusión de estas tradiciones. La Iglesia Católica, a diferencia de las iglesias protestantes, promovió la inclusión espiritual de los africanos a través de cofradías, dando lugar a un profundo sincretismo religioso y cultural.

  • Los imperios europeos institucionalizaron la trata de esclavos africanos, ignorando las voces de religiosos que denunciaban el horror.
  • Las potencias coloniales adoptaron enfoques distintos respecto a las manifestaciones culturales africanas, como la música y la danza de tambores.
  • Las colonias inglesas y holandesas prohibieron los tambores por motivos de seguridad militar y pragmatismo, pero los africanos reinventaron sus ritmos.
  • En Hispanoamérica, España permitió y canalizó estas expresiones culturales como una válvula de escape para evitar rebeliones, fomentando el mestizaje.
  • La Iglesia Católica promovió el bautismo y la creación de cofradías de negros, permitiendo la organización autónoma y el desarrollo de un sincretismo religioso y cultural único.
  • La fiesta de los tambores de San Juan en Venezuela es un ejemplo de esta herencia, reconocida como Patrimonio Cultural Inmaterial de la Humanidad.
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