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El francés Matthieu Pigasse tiene por delante el reto de reestructurar la deuda de Venezuela, una misión que este banquero de izquierdas, con ambiciones políticas, ya llevó a cabo en otros países, como Argentina, Ecuador o Grecia. Venezuela anunció el 13 de mayo un plan de reestructuración de su enorme deuda pública externa, un paso vital en su reconexión con el sistema financiero internacional tras años de impagos bajo el gobierno del depuesto Nicolás Maduro. Aunque varios bancos quisieron esta misión, el elegido fue el estadounidense Centerview y, en concreto, el equipo de Pigasse, según señalaron esta semana los diarios "Wall Street Journal" y "Le Monde", apuntando a la influencia de un intermediario cercano a Donald Trump. "Estamos orgullosos de acompañar a Venezuela en esta etapa decisiva, para ayudarla a recuperar su soberanía económica, aliviar la carga de la deuda pública que pesa sobre su población y reconectar con el crecimiento", afirmó Pigasse en un mensaje a AFP. "Y conozco y trabajo con Delcy Rodríguez", la presidenta interina de Venezuela, "desde hace quince años", señaló. El banquero francés realizó misiones de asesoría en Venezuela desde principios de la década de 2010, durante los mandatos de Hugo Chávez y Nicolás Maduro, destaca su entorno. Pero, junto a su equipo, llevó a cabo también numerosas reestructuraciones de deuda en países en dificultades: Argentina en 2001, Grecia en 2010, Ucrania en 2014, Ecuador o Costa de Marfil. Empresario mediático Matthieu Pigasse, de 58 años, es un banquero de negocios y exalto cargo cercano a la izquierda, habiendo iniciado su carrera en los gabinetes de los ministros de Finanzas socialistas Dominique Strauss-Kahn y Laurent Fabius. El regreso de la derecha al poder en 2002 lo lanzó al sector privado. Como socio del banco Lazard, obtuvo numerosos mandatos prestigiosos, desde la creación del banco de inversión Natixis hasta la fusión GDF-Suez, pasando por la venta del club de fútbol PSG. Era "el banquero que todos quieren", tituló "Le Monde" en 2006. Pero en 2019, dejó Lazard para dedicarse a un "proyecto empresarial personal". Varios medios informaron entonces de tensiones con otros directivos del banco franco-estadounidense. Meses después, dirigía la oficina parisina de Centerview. Y, en paralelo, desarrolló sus propias actividades de inversión personal en los medios y la cultura en Francia. Su grupo Combat es propietario de la revista "Les Inrocks", "Radio Nova" y el festival "Rock en Seine", y es accionista de la productora Mediawan, entre otras. Ambición presidencial El nombre de su grupo Combat resume la batalla ideológica reivindicada que libra en Francia contra las ideas del partido de ultraderecha Agrupación Nacional (RN) liderado por Marine Le Pen, y en los medios contra el conglomerado del multimillonario conservador Vincent Bolloré. Esta forma atípica de compromiso político contrasta con la carrera clásica de un diplomado de la prestigiosa universidad Sciences Po y luego de la Escuela Nacional de Administración (ENA), el antiguo centro de formación de élites. Este padre de tres hijos y amante del grupo británico The Clash no oculta su sensibilidad política. En junio de 2024, llamó a votar por el frente de izquierdas y advirtió contra "el regreso de la "fiera" del siglo pasado, pero con nuevos disfraces", en alusión a la extrema derecha. Pero el hombre, nacido en 1968 en Clichy (en la región de París), consideraría incluso presentarse a las elecciones presidenciales de 2027, que Emmanuel Macron, exbanquero de negocios en Rothschild, ya no puede disputar. La extrema derecha lidera las encuestas. Según el semanario "Le Canard enchaîné", Pigasse se prepara para crear una asociación de financiación, paso indispensable para entrar en campaña, y sus partidarios ya han reservado el dominio web: "pigasse2027.fr".

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Europa y la OTAN condenan el impacto de un dron ruso contra un edificio de Rumanía

La Alianza Atlántica (OTAN), la Unión Europea (UE), y países como Alemania, Francia, Reino Unido, Italia, Portugal, España y Hungría, condenaron este viernes el impacto de un dron ruso contra un edificio de una localidad de Rumanía, país miembro de la OTAN y de la UE y fronterizo con Ucrania. El dron ruso impactó en un edificio residencial e hirió a dos personas en la ciudad rumana de Galati, situada a orillas del Danubio y cerca de las fronteras con la República de Moldavia y Ucrania. No es la primera vez que drones rusos entran en el espacio aéreo rumano o caen en suelo de ese país, pero sí se trata de un hecho inédito que hayan impactado contra un edificio habitado. El aparato aéreo impactó en el décimo piso del edificio de viviendas y su carga explosiva detonó por completo, lo que obligó a evacuar a unas 70 personas y dos resultaron heridas. Tras el ataque, Rumanía ha anunciado que tomará medidas proporcionadas y ha solicitado a la OTAN que despliegue más medios antiaéreos en el país. El presidente de Rumanía, Nicusor Dan, subrayó que «la naturaleza sin precedentes del acontecimiento exige una respuesta firme, coordinada y adecuada —a nivel nacional, aliado e internacional-«. Asimismo, el presidente ucraniano, Volodímir Zelenski, ofreció apoyo «en cualquier forma que sea necesaria» a Bucarest, y dijo esperar que la UE dicte nuevas sanciones contra Rusia para que «sienta que sus ataques le suponen pérdidas significativas» porque «eso sería lo justo». La OTAN, a través de su portavoz, Allison Hart, condenó este viernes la «imprudencia» de Rusia tras lo ocurrido en Rumanía, y recalcó que la Alianza seguirá reforzando sus defensas «contra todas las amenazas, incluidos los drones». Para la presidenta de la Comisión Europea, Ursula von der Leyen, «la guerra de agresión de Rusia ha traspasado una línea más», mientras que el presidente del Consejo Europeo, António Costa, expresó su solidaridad y apoyo a Rumanía y agregó que «la escalada de Rusia en territorio de la UE es temeraria e irresponsable». Además, la jefa de la diplomacia comunitaria, Kaja Kallas, consideró que el impacto del dron constituye «una violación flagrante y grave de la soberanía de Rumanía y del espacio aéreo europeo». «Hace tiempo que Rusia dejó de respetar las fronteras», enfatizó. También condenaron los ocurrido en Galatia los países bálticos -Letonia, Lituania y Estonia-, que han sufrido recientemente incidentes con drones ucranianos desviados, cuya responsabilidad atribuyeron a Rusia. «Letonia se muestra plenamente solidaria con nuestro aliado Rumanía y está dispuesta a apoyar medidas adecuadas para prevenir tales violaciones», dijo el presidente de ese país, Edgars Rinkēvičs. La primera ministra de Lituania, Inga Ruginiene, denunció «otra incursión de drones en el flanco oriental de la OTAN como consecuencia de la guerra de Rusia contra Ucrania», y manifestó que «esto no debe convertirse en una nueva realidad a la que simplemente nos acostumbremos». Y el ministro de Asuntos Exteriores de Estonia, Margus Tsahkna, afirmó que «el ataque con drones rusos» en Rumanía «es un claro recordatorio de que la agresión de Rusia no se limita a las fronteras de Ucrania, sino que también amenaza directamente a los aliados de la OTAN». El primer ministro británico, Keir Starmer, condenó esta «grave violación del espacio aéreo de la OTAN», al tiempo que sostuvo que la agresión de Rusia contra Ucrania y «los ataques contra civiles e infraestructura civil amenazan la seguridad» del continente europeo. De «acto gravísimo» lo ha calificado la primera ministra italiana, Giorgia Meloni: «Demuestra que esta guerra de agresión no perdona a nadie, ya que sigue atacando brutalmente a civiles inocentes, ignorando todo límite y poniendo en peligro la seguridad europea». E «imprudente incursión» lo ha llamado el canciller alemán, Friedrich Merz, para quien el episodio «demuestra una vez más la disposición de Rusia a escalar el conflicto». Por su parte, Francia convocó al embajador de Rusia en París ante este acto irresponsable de Rusia contra un país amigo, miembro de la Unión Europea y de la OTAN», afirmó el ministro francés de Exteriores, Jean-Noël Barrot. Su homólogo español, José Manuel Albares, condenó la «incursión» del dron ruso en Rumanía; trasladó su solidaridad y apoyo a Rumaní y aseguró que España seguirá «apoyando la paz en Ucrania y la seguridad europea». El Gobierno de centroderecha de Portugal, liderado por el conservador Luís Montenegro, también condenó el ataque y transmitió su solidaridad con los afectados. «Portugal condena enérgicamente el ataque ruso (…). Toda nuestra solidaridad con Rumanía y Ucrania», escribió la cartera diplomática en X. También el primer ministro de Hungría, Péter Magyar, condenó el ataque del dron ruso y dijo que este incidente evidencia la importancia de la unidad de los países de la UE y la OTAN, en un cambio de postura respecto a su antecesor, Viktor Orbán, considerado como el líder comunitario mejor aliado de Moscú.