El petrismo y el uribismo hoy
En estos días me acordé de un libro que leí en mi tardía adolescencia: *Breve curso de política*, del jesuita siciliano Ennio Pintacuda. Años después trabajé con él y escribí su biografía intelectual, mi primer libro. Pintacuda distingue con precisión entre partido y movimiento. El partido administra el poder existente; el movimiento lo cuestiona desde su raíz. Además, resalta que los movimientos no se definen por sí solos, sino siempre en relación con su antagonista. Sin un enemigo constituido, el movimiento pierde su razón de ser. Esta distinción, elaborada en la Italia de los años setenta, resulta útil para leer lo que ocurre hoy en Colombia.
El petrismo y el uribismo hoy El artículo analiza el petrismo como un movimiento genuino que ha llevado a los excluidos al poder, pero enfrenta la contradicción de tener que pactar para gobernar. Por otro lado, el uribismo, que surgió como movimiento por seguridad y orden, está en declive al perder su pertinencia histórica y mostrar síntomas de descomposición.
- El petrismo es un movimiento genuino que representa la irrupción de sectores excluidos en el poder, cambiando el lenguaje político y poniendo temas como la desigualdad en el centro.
- Los movimientos al llegar al poder enfrentan la trampa de tener que pactar, lo que puede diluir su razón de ser, como le ocurre al petrismo.
- Iván Cepeda representa un intento de supervivencia del petrismo sin su fundador, buscando un estilo de conducción menos confrontacional y más institucional.
- El uribismo, que conectó con un país exhausto por la violencia, está en declive desde la paz de Santos y muestra una descomposición sin sucesor legítimo.
- La figura de De la Espriella es un síntoma del declive del uribismo, ocupando un espacio emocional radical y capitalizando energía residual sin doctrina coherente. https://www.elcolombiano.com/opinion/columnistas/aldo-civico-el-petrismo-y-el-uribismo-hoy-AG37134657
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