La cultura del “todo vale”: el verdadero enemigo del Metro de Bogotá
El mayor enemigo del Metro no es el retraso de las obras, la financiación o la política. Somos nosotros mismos. Ninguna obra pública, por moderna que sea, resistirá a una cultura que normalizó colarse, destruir, ensuciar, vandalizar y justificar el daño a lo público como una forma de protesta. El Metro avanza en su construcción, pero ¿estamos formando ciudadanos a la misma velocidad? Bogotá tiene hoy la oportunidad histórica de hacer las cosas diferentes con el metro, sin embargo, eso no va a ocurrir solo con buenas intenciones ni con campañas de comunicación. Por ello, va a requerir cultura, pero también autoridad.