Se hunde en el Congreso de Colombia el proyecto de Jurisdicción Agraria
Se hunde en el Congreso de Colombia el proyecto de Jurisdicción Agraria La Jurisdicción Agraria murió por tiempo, pero el entierro viene cargado de lecturas políticas: ¿derrota estratégica del Gobierno Petro o simple pausa técnica de un proyecto incómodo para medio Congreso?
Gobierno Petro: revés duro pero no definitivo
Desde la orilla crítica, el hundimiento se lee como uno de “los mayores reveses políticos” de Petro al cierre de la legislatura, al caerse una pieza clave de su agenda rural. El proyecto, que buscaba reglamentar una jurisdicción especializada para resolver conflictos de tierra y fortalecer derechos campesinos, no alcanzó a completar su trámite antes del cierre de sesiones.
La ministra de Agricultura, Martha Carvajalino, lo había defendido como condición para “la justicia para el campo”, indispensable para la dignidad del campesinado y la paz. Tras el hundimiento, lamentó la ausencia de una “discusión de fondo” en el Congreso y criticó la posición “tajante” de la Sociedad de Agricultores de Colombia frente a la reforma.
Gobierno y aliados: un traspié procesal, no un entierro político
Medios cercanos a la línea gubernamental subrayan que, aunque “se hunde en el Congreso”, el proyecto será radicado de nuevo después del 20 de julio, con el nuevo Congreso. La suspensión del debate se presentó como una maniobra para destrabar una agenda legislativa paralizada y abrir espacio a acuerdos entre todos los partidos, en especial sobre el polémico artículo 9.
El presidente del Senado insistió en que “no es cierto que se haya hundido”, mientras se conforma una mesa técnica de ponentes para intentar salvar un texto de consenso. Portafolio recuerda que la iniciativa será presentada nuevamente en la próxima legislatura, manteniendo la tierra en el centro del debate nacional.
Oposición: símbolo de desgaste y bloqueo
La lectura opositora es más lapidaria: el Gobierno “cierra legislatura con hundimiento de la jurisdicción agraria”, sumando este tropiezo al incierto futuro del Ministerio de la Igualdad. Mientras el Ejecutivo habla de pausa y reintroducción, sus críticos ven una señal de debilidad política y de falta de mayorías sólidas para la reforma rural.
En el papel, la Jurisdicción Agraria y Rural sigue viva. En la práctica, entró a una prórroga donde lo que realmente se juega no es solo un sistema de jueces rurales, sino quién manda en la tierra en Colombia.
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