Dos policías mueren en un confuso operativo en Medellín

Dos policías de la SIJIN, la subintendente Yuli Milena Giraldo y el patrullero John Alexander Zapata, murieron en Medellín durante un operativo para verificar una camioneta robada. Las investigaciones sugieren que fueron confundidos con delincuentes y atacados por un intendente retirado que viajaba en el vehículo, resultando en un intercambio de disparos. Tres personas fueron capturadas tras el incidente.
Dos policías mueren en un confuso operativo en Medellín

Dos policías mueren en un confuso operativo en Medellín Dos policías muertos, una camioneta robada y balas cruzadas entre miembros de la misma institución: el operativo en Laureles, Medellín, se ha convertido en el espejo incómodo de la Policía colombiana.

Qué pasó, según la versión institucional

La línea oficial resalta el contexto operativo y baja el tono al escándalo interno. El reporte describe “un hecho de violencia” en el que dos integrantes de la Policía Nacional murieron mientras verificaban una camioneta Toyota TXL blanca que figuraba como hurtada en el barrio Lorena. El énfasis está en el procedimiento: seguimiento a un vehículo reportado como robado, inspección del automotor y posterior intercambio de disparos cuando al lugar llegaron tres hombres, entre ellos un policía activo fuera de servicio que acompañaba al propietario, quien habría ubicado la camioneta por GPS.

En esta narrativa, domina la idea de un operativo legítimo que termina en tragedia por circunstancias aún “en investigación”. Tres capturados, armas y celulares incautados, y una institución que se muestra operando los canales formales.

La oposición: fuego amigo, caos y responsabilidades

Los relatos críticos nombran lo que la versión oficial apenas sugiere: fuego amigo. Hablan abiertamente de la “tragedia en Medellín: intendente retirado mató a dos policías”, señalando que un exintendente, escolta de un comerciante que viajaba en la camioneta, abrió fuego contra los investigadores de civil, confundiéndolos con ladrones.

Otro enfoque insiste en que los agentes “habrían sido confundidos con delincuentes” por un policía adscrito al Grupo de Protección a Personas, fuera de servicio, subrayando fallas de identificación, coordinación y mando. De nuevo, tres capturados y tres pistolas 9 mm incautadas, pero aquí el acento está en el bochorno institucional y no en el rito del procedimiento.

Consensos incómodos

Ambos lados coinciden en lo esencial: dos investigadores de Automotores de la SIJIN murieron intentando recuperar un vehículo robado, en un tiroteo provocado por otros policías —activos o retirados— mal coordinados. La diferencia está en el volumen: mientras la versión alineada con el Gobierno baja el ruido, la oposición lo sube para preguntar cómo una institución que no logra reconocerse a sí misma en la calle pretende garantizar seguridad al resto del país.

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