Juez prohíbe a Abelardo de la Espriella usar la camiseta de la Selección Colombia en su campaña
- La justicia pita falta
- La campaña se declara en rebeldía
- Expertos: entre el ridículo y el precedente peligroso
- El contraste de fondo
Juez prohíbe a Abelardo de la Espriella usar la camiseta de la Selección Colombia en su campaña La pelea por la camiseta de la Selección Colombia dejó de ser fútbol y se convirtió en el partido más caliente de la campaña. En la mitad de la cancha: una jueza que ordena freno, un candidato que promete desacato y una Procuraduría que pide respetar el silbato del árbitro.
La justicia pita falta
La jueza Aura Luz Forero, del Juzgado 120 Penal Municipal de Bogotá, ordenó a Abelardo de la Espriella y a su movimiento Defensores de la Patria abstenerse de usar la camiseta tricolor en la campaña, mientras se estudia una tutela de un ciudadano que denuncia estigmatización política. La decisión sostiene que la prenda fue diseñada para eventos deportivos y que emplearla como símbolo electoral “desvirtúa el fin para el que fue creada” y puede afectar la neutralidad y derechos fundamentales.
Desde el frente institucional, el procurador Gregorio Eljach marca distancia de la rebeldía de campaña: las decisiones de los jueces “deben respetarse y acatarse” mientras estén vigentes, aunque haya recursos para controvertirlas.
La campaña se declara en rebeldía
En el lado opositor, el mensaje es exactamente el contrario: usar la camiseta es un derecho, no una infracción. De la Espriella califica el fallo como “abiertamente ilegal e inconstitucional”, un “ataque contra la libertad, contra el libre desarrollo de la personalidad y contra el derecho a la igualdad”, y anuncia que la llevará “hasta que termine la campaña”, dispuesto incluso a asumir un eventual arresto por desacato.
Su fórmula vicepresidencial, José Manuel Restrepo, dobla la apuesta: “nadie puede decidir cómo expresa un colombiano su identidad” y usará la camiseta “cuando se le dé la gana” como parte del libre desarrollo de la personalidad. En redes, la campaña insiste en que “nadie puede prohibirle a un colombiano vestir los colores de su Selección” y que “la camiseta no se censura y Colombia es de todos”.
Expertos: entre el ridículo y el precedente peligroso
Paradójicamente, varios juristas consultados por un medio alineado con el gobierno tampoco compran del todo el fallo. El director de Excelencia a la Justicia lo tilda de “ridículo para algunos” por mezclar mal igualdad y libre desarrollo de la personalidad; otros expertos lo consideran “jurídicamente insostenible” y basado en percepciones subjetivas de discriminación que no pueden restringir la libertad de expresión política.
También advierten un flanco inesperado: la posible afectación de derechos de Adidas, fabricante oficial, que ni siquiera fue vinculada al proceso y podría contrademandar.
El contraste de fondo
Así, se dibujan tres líneas claras: una jueza que intenta proteger neutralidad y evitar estigmas; una Procuraduría que prioriza la obediencia al fallo; y una campaña que decide hacer de la desobediencia un acto político. En el medio, expertos que, aun defendiendo el respeto formal a la justicia, advierten que este tipo de decisiones puede terminar marcando un autogol contra las libertades individuales.
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